martes, 1 de marzo de 2016

Reflexión: "Cuando nuestros hijos crecen"

En este post quise compartir con ustedes otro hermoso texto titulado 'Cuando tu bebé ya no es bebé...'
Totalmente identificada con lo que allí se expone. Pienso que las mamás con hij@s ya grandes, como yo, pasamos por situaciones similares ... y diría que por momentos así nos hemos sentido!
A continuación se los dejo:

"Mi bebé ya no es bebé. En un parpadeo, pasó de ser esa chiquitina que quería ir de mi mano a todas partes y a la que le fascinaba usar vestidos y moñas en el pelo, a esta niña preciosa de pelo rebelde que quiere tomar decisiones y ser independiente, jugar afuera hasta tarde, invitar amigos, vestirse acorde a la potranqueada, pintarse las uñas de colores. Se cae, se raspa, se levanta y sigue jugando. Ya no viene conmigo a llorar por consuelo porque prefiere seguir en el relajo. Ya no puedo compartirle de mi plato en un restaurante; ahora hay que pedirle su propio plato -y su propia bebida. Observa todo, escucha todo y cuestiona todo. Ese paso del Disney Junior al Disney XD, es más complicado de lo que imaginé. Complicado para mí, por supuesto.
Mi bebé está creciendo y yo me siento orgullosa y feliz, pero a veces con tantas ganas de detener el tiempo porque no he logrado encontrar el equilibrio para poder soltarla, ni sé bien hasta dónde debería hacerlo. A veces la veo tan pequeña, tan inocente y me siento tan indispensable, como cuando se pasa a mi cama por las noches o me pide que le lea ese cuento antes de dormir. Y en otros momentos se me va el aire porque siento que se me va ella. Entre multiplicaciones, book reports, tardes de pizza con sus amigas, cumpleaños de “trae tu notita para irte conmigo del colegio”, uñas de colores, tenis desgastados y conocimiento profundo de la trama de Star Wars, mi bebé ya no es bebé. Me siento como Alicia en el País de las Maravillas, cayendo en la madriguera del Conejo Blanco. Tic toc.
Se suponía que iba a pasar más tiempo antes de llegar a esta etapa de su vida, y de mi vida. Estoy entrando en ese mundo de las mamás de niños grandes, esa dimensión desconocida tan gratificante y atemorizante a la vez, porque es el preámbulo de la preadolescencia y ese tiempo en el que las amistades se profundizan y se hacen más complejas, las preocupaciones cambian y la vida empieza a mirarse con otro lente. El amor es el mismo pero las maravillas son otras, están en otros lugares y ya no son tan sencillas como antes. Los niños grandes no pueden apantallarse con espejitos. La realidad en general y nosotros, los papás, los adultos, somos observados bajo otra lupa -observados de cerca y detalladamente, a veces criticados, confrontados con nuestras propias deficiencias. A mi bebé que ya no es bebé, no se le va una. Siento que voy bajando las gradas desde ese pedestal en el que estaba antes, una por una. Siento la realidad a veces demasiado real para mi gusto. Pienso que verlos crecer a veces es duro, no porque sea difícil para ellos, sino para nosotros mismos porque nos hace humildes, nos deja callados y quietos.
¿Y qué quería, pues? Si yo le enseñé a ser así. No podía ser de otra forma. Yo la preparé desde para tener ese carácter, esa franqueza, esa posibilidad de decir la verdad sin miedo. ¿Que hace travesuras y a veces trata de jugarme la vuelta? Claro. Yo siempre quise que fuera creativa, independiente, como decimos en buen chapín, chispuda. Y vaya si lo logré. Mi bebé ahora es una niña chispuda, amable y cortés pero con la respuesta siempre en la punta de la lengua, y las preguntas y la curiosidad a flor de piel.
Mi bebé ya no es bebé; ahora es una niña de espíritu libre, tan libre como su pelo. Es un alma hermosa y rebelde que día a día aprendo a comprender, a guiar, a acompañar; una niña en todo el sentido de la palabra, que me reta día con día a ser la mejor versión de mí misma porque me observa de cerca, se da cuenta de mí. Ya no soy una compañera de juego; ahora soy verdaderamente un referente, un punto de partida.
Mi bebé ya no es bebé y, curiosamente, yo apenas empiezo a comprender lo que realmente significa ser una mamá".


Tomado del Blog: Ser Mamá en Guate

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