miércoles, 11 de noviembre de 2015

Reflexión sobre la maternidad

Encontré una hermosa reflexión publicada por placentera.com sobre “La verdadera razón por lo que la Maternidad es tan difícil”. Se las comparto:

La Maternidad. Es difícil, pero pocos entienden realmente por qué.
No son las tareas del día a día, de verdad: 

no es el cuidado de los niños, hacer sana sanas, y todo eso. No.
Es la entrega. La entrega sin fin de tí misma.
Nunca has dado tanto en tu vida.
Das hasta que te duele y luego das un poco más.
Das hasta que estás raspando el fondo de tu pozo para dar bien y luego te dices a ti misma: "He dado todo lo que tengo.
Todos los momentos, todas las posesiones.
Cada parte egoísta de mi misma, la he entregado"
Y luego le das un poco más.
Entregas hasta que se siente como si estuvieras cortando pedazos de ti misma.
Entregas hasta que te da temor que ya no quedará nada de ti.
Entregas hasta los pequeños tesoros que habías escondido
con llave y candado dentro de tu ser..
Das y das y das.
Das a las 3am cuando estás tan cansada 
que estás alucinando caminar atravesando las paredes, 
y terminas poniendo el control remoto en el congelador.
Lloras y gritas "ya no me queda nada", y luego le das un poco más.
Y el público dice: "Bueno, tu escogiste esto así que no te atrevas a quejarte"
y tu intentas explicarles que si bien, sí, duele, sí, estás sangrando
y te sientes sola, no cambiarías nada.
Y luego sigues dando mientras lágrimas tibias caen por tus mejillas.
Eso es lo que hace que la maternidad sea dura.
No son los cambios de pañal o cenas frenéticas, es la entrega.
Llora si es necesario. Aléjate por un momento si puedes,
aunque es probable que no puedas.
Tal vez algún día tu hijo se volverá a ti y dirá, "gracias",
pero lo más probable es que no lo hará
hasta que sea su turno de sostener a un bebé inquieto
que no puede conformarse a las 2 am
o un niño que necesita un abrazo
a pesar de que tu ya no puedes con tu alma
y todavía son las 4pm
Continua. Continúa Amando.
Sostén la Entrega.
Esta es la maternidad.
 

Fuente: placentera.com /postparto-y-lactancia  Publicado originalmente en inglés por “stuff mom say”

Cuando los hijos van creciendo...

Desde hace un tiempo sigo a través de mi Blog a Amalia Arce, ella es pediatra, madre de 2 niñas y creadora del Blog “Diario de una mamá pediatra”. De hecho, tal y como ella misma lo menciona en su blog, en las redes sociales la conocen como la mamá pediatra.

El caso es que me he identificado mucho con algunos de los post que publica y es que ella habla mucho de su hija Laia, quien recientemente cumplió 12 años. Cuando escribe sobre Laia me hace pensar en mi Pao, mi hija menor de 13 años.

Recientemente escribió algo muy bonito para ella en ocasión de su cumpleaños titulado “Cuenta conmigo”. Es demasiado hermoso y conmovedor su relato de cómo ella ve la trasformación que viene dando su pequeña al dejar la etapa de niña para pasar a la de la adolescencia. 

Y como no identificarme si yo estoy viviendo casi que lo mismo. Confieso que da nostalgia recordar sus años de niñez y ver como se va volviendo mujercita. Aunque ya lo viví con su hermana mayor, igual pega la nostalgia de pasarlo ahora con la pequeña de la casa.

Amalia menciona cómo su hija ha crecido y yo no puedo dejar de pensar como ella cuando me asalta el mismo sentimiento al ver que físicamente crecen tan rápido, que ya casi nos alcanzan en talla, y que tal vez más pronto que tarde nos miren “desde las alturas”.

Y no sólo desde el aspecto físico ha sucedido ese cambio sino también en su comportamiento, su trato, su necesidad de espacio, comunicación y el querer compartir con sus amistades. Comienzan a hacerse un poco más independientes y a realizar actividades propias de su edad.

Como bien señala Amalia son aspectos que no deberían sorprendernos porque nosotros, sus padres, pasamos por esa misma etapa, sólo que solemos olvidar que lo hicimos.

Pero lo cómico del asunto es cuando se voltean los “roles” de mamá e hija. Esto es, cuando son ellos, nuestros hijos, quienes nos dan ciertas lecciones, como fue el caso de Amalia, que pasó por un momento de disgusto y sus propias hijas la regañaron cariñosamente como ella señaló y la hicieron cambiar de aptitud.

Justo hoy me pasó algo similar pero con Mandy, mi hija mayor, y es que los tiempos han cambiado tanto, que en ocasiones nuestros hijos nos hacen ver las cosas de una mejor manera, más natural y no tan complicada como uno las ve. Por eso me encanta la frescura que les da su edad y su manera de ver y enfrentar la vida. Uno termina aprendiendo de ellos a sobrellevar muchas cosas.

Finalmente esta mamá que sigo culmina su post con dos maravillosas palabras que toda madre espera decirle a sus hijas justo cuando están en “proceso de soltarse”: “Cuenta conmigo” …. A estas yo le agregaría, siempre y para siempre!!!

A continuación les dejo algo más que escribió Amalia en su post que me pareció igualmente maravilloso de leer por lo que no puedo dejar de compartirlo, ya ustedes se darán cuenta del “porque” lo digo ;)

“Cuenta conmigo cuando te sientas sola, cuando tus amigas te den la espalda o cuando ese chico que te gusta te dé calabazas.
Cuenta conmigo cuando los deberes te desborden y los estudios te parezcan difíciles e inabarcables. Ya sabes que vas a tener que solucionar tus tareas, pero yo estaré a tu lado para acompañarte (incluso para el dibujo técnico que yo también odio!).
Cuenta conmigo cuando no entiendas el sufrimiento de otros, cuando te encuentres en un callejón sin salida, cuando las fuerzas te fallen para continuar un proyecto, cuando no sepas qué hacer con tus emociones.
Cuenta conmigo cuando incluso creas que no puedes hacerlo. No hay secreto grande ni problema al que juntas no podamos poner aunque sea un parche.
Yo no quiero morirme desde que soy madre. Para que puedas contar conmigo”.
Amalia Arce


PD: *Aquí yo suelto lagrimitas* ;)

Cosas de mamis

El caso es que encontré un viejo celular en casa, creía que ya no servía pero lo puse a cargar y prendió. 

Comencé a revisar que había guardado en él y entre tantas fotos y vídeos me conseguí con uno en particular de mi hija menor cuando tan sólo tenía 4 añitos.
 
Fueron tantos los recuerdos que afloraron en mi mente y que ya tenía olvidados que no se ni como describirlos.

Lo cierto es que me llené de tanta emoción que cuando me di cuenta las lagrimitas ya estaban brotando de mi ojos.

Como pasa el tiempo volando...por eso siempre digo que debemos disfrutar cada momento que pasemos con nuestr@s hij@s y atesorarlos 

Excelente reflexión sobre "educar en valores"

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. 

Al nacer, los niños no son ni buenos, ni malos. Con la ayuda de sus padres, educadores y de los que conviven con ellos, aprenderán lo que está bien y lo que está mal decir, hacer o actuar. 

Así que el educar a nuestros hijos para que aprendan a dar valor a algunas conductas y comportamientos los ayudará a convivir de mejor manera y a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren. 

Valores como la amistad, la comprensión, la tolerancia, la paciencia, la solidaridad y el respeto, son esenciales para su sano desarrollo.

Un niño que conoce el límite del otro, podrá vivir una vida sana y saludable, sea en su entorno familiar o escolar. Por ejemplo, un niño que sabe respetar a los demás, será más fácilmente respetado.

Pero y ¿cómo educar a nuestros hijos en valores? Primero, conociendo cada uno de los valores y luego enseñárselos en el día a día con ejemplos.

Y es como bien sabemos los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que le damos sus padres ya sea en nuestra forma de relacionarnos con los demás, de pedir las cosas, de compartir la mesa, el asiento, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar. 

Si como padres no tenemos la paciencia suficiente a nuestros hijos, ¿qué creen que ellos aprenderán? Por ello la responsabilidad que tenemos en la transmisión de los valores a nuestros hijos es crucial.

Fuente: GuiaInfantil.com

¿Un aplauso a los papás que ayudan a las mamás?

Hace un tiempo un artículo titulado "Yo no ayudo a mi mujer con los niños ni con las tareas de la casa" se viralizó en España y reavivó la polémica sobre el rol del padre y la madre en la familia, según publicó la revista S Moda de El País.

Dicho artículo fue publicado en la web personal del psicólogo Alberto Soler Sarrió y, aunque por el título suene bastante machista, el sentido es totalmente lo contrario.

Soler comenzó el artículo explicando que él "jamás ha sido de esas parejas o maridos que ayudan a su mujer" con los quehaceres diarios. Pero enseguida aclaró: "No, yo no ayudo a mi mujer con los niños porque no puedo ayudar a alguien con algo que es mi entera responsabilidad".

Su reflexión surgió de una conversación que escuchó en el supermercado. Mientras hacía la cola para pagar, pudo escuchar a dos señoras que se quejaban: "Hay que ver lo que ayudan ahora los hombres a sus mujeres con los hijos".

En ese momento él prefirió no decir nada, sin embargo, se quedó reflexionando y decidió publicar lo que pensaba al respecto.

"¿Que qué le habría dicho a estas señoras? Probablemente, como en otras ocasiones, les habría respondido con un "disculpe señora, pero no, ni ayudo ni pienso ayudar a mi mujer con los hijos". Y pasaría a explicarle cuál es mi punto de vista al respecto. Antes de tener hijos yo nunca he sido de esas parejas o maridos que ayudan a su mujer con las tareas de casa. Pero es que mi mujer tampoco me ha ayudado nunca. Y cuando llegaron los hijos las cosas siguieron más o menos igual: ni le he ayudado con la casa ni ahora con los hijos [.] Los hijos, al igual que las tareas domésticas, no son el patrimonio de nadie: ni pertenecen a la mujer ni pertenecen al hombre. Son responsabilidad de ambos", escribió Soler.

.. y así es! Ni más ni menos!!! Aplausos por la #responsabilidad compartida

PD: el pasado lunes que subí este mismo post a mi cuenta en Instagram @mamaposmoderna tuvo muchísima receptividad, felizmente recibí un montón de "Likes", pero claro no es de sorprender, muchas mamás y papás apoyan esta postura de compartir responsabilidades en el hogar y con los hijos, tal y como debe ser! ;)